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INTRODUCCION. Corre el año 1975. Se celebra en Madrid la II Asamblea Nacional de Turismo. Entre sus conclusiones aparecen las siguientes: "Conceder atención prioritaria a la conservación de la naturaleza comprometiendo su defensa, protección y restauración; Ordenar el desarrollo turístico teniendo en cuenta las características, capacidad de absorción y posibilidades de mejora de sus recursos naturales, teniendo muy presente los intereses de las poblaciones locales, frenando el desarrollo, inadecuado o excesivo." Muchas de los impactos enumerados en el primer capítulo (Turismo e Impacto ambiental) proceden de actuaciones llevadas a cabo después de 1975. Veinte años después se redacta la Carta del Turismo Sostenible tras la I Conferencia Mundial para el Turismo Sostenible celebrada en abril de 1995 (Anexo 1). Los 18 puntos que la componen deberían servir de base para cualquier iniciativa turística. Antes, la Conferencia de Río de junio de 1992 había dado las recomendaciones oportunas para la elaboración de la Agenda 21 (en la que se plantean las líneas generales a seguir para la puesta en marcha de políticas más sostenibles) del Turismo, concluyendo que este sector no debe ser sólo sostenible en sí mismo, sino que también debe ser el garante de la sostenibilidad a nivel local. Han sido muchos y variados los foros y las conferencias internacionales que han incidido en la necesidad de aplicar un turismo sostenible, hasta los propios gobernantes, alcaldes o empresarios turísticos han plagado sus discursos de la promesa de adoptar estas premisas, como en el reciente Congreso Nacional de Turismo celebrado en noviembre de 1997. En dicho congreso, dentro de las conclusiones preliminares, la Secretaría de Estado de Comercio, Turismo y PYMES se compromete a desarrollar conjuntamente con el Ministerio de Medio Ambiente un programa de turismo sostenible. De momento, después de 23 años desde aquellas bienpensadas conclusiones de Madrid, tras 5 años de Río y transcurridos tres desde la redacción de la Carta de Lanzarote todavía no se puede hablar de plenas políticas integradas de desarrollo turísticos. Primeros pasos en esta línea se están dando en Calviá, en la isla de Mallorca, y existen ideas y proyectos más o menos ambiciosos en la misma dirección, pero la inexistencia de plazos vinculantes emanados de cualquiera de las varias declaraciones redactadas dilatan en el tiempo la puesta en práctica del turismo sostenible. A pesar de todo no conviene obviar, todo lo contrario es necesario airearlos al máximo, los proyectos que en una parte o en todo están aplicando o pretenden aplicar los principios del turismo sostenible. EL CASO DE CALVIA. El municipio de Calviá, en Mallorca, era a mediados de los año ochenta un ejemplo claro de lo que la actividad turística y la permisividad administrativa son capaces de conseguir si se empecinan en un desarrollo a ultranza sin consideraciones hacia el entorno. Sus expectativas y prestigio turístico bajaban y los mismos operadores de turismo que empiezan a cuestionar varios destinos costeros españoles por su escaso respeto ambiental, tenían ya en la lista negra a Calviá. Sin embargo, ha recibido el premio a la Ciudad Europea Sostenible 1997. El cambio operado para que pase del ostracismo a la recompensa recogida en Bruselas se basa en la aplicación de la mencionada Agenda Local 21 postulada en la Conferencia de Río. Y teniendo en cuenta que Calviá es un municipio eminentemente turístico, el desarrollo de dicha agenda ha tenido mucho que ver con la planificación e integración de las actividades turísticas dentro de dicha localidad. Empresarios, ayuntamiento, sindicatos y otras organizaciones sociales han consensuado un modelo de gestión al que empiezan a mirar muchas personas. A grandes rasgos, se pueden esbozar las características principales que han convertido a Calviá en un destino turístico de calidad y limpio: 1. Instalación de una nueva red de agua de uso sanitario para las instalaciones hoteleras. 2. Reducción a un tercio de la edificabilidad, que ha conllevado la destrucción de 14 hoteles y la descalificación de casi 1.500 hectáreas de suelo urbanizable, en muchos casos limitándose a respetar el dominio público marítimo-terrestre y el contenido de la Ley de Costas. 3. Eliminación del tráfico en varias zonas urbanas y posterior conversión en áreas peatonales. 4. Establecimiento de una red de recogida selectiva de residuos sólidos urbanos. 5. El derribo de los hoteles ha permitido la creación de zonas verdes que rompen la tradicional vista de las moles de edificios en la línea de playa. 6. Plan de gestión ecológica de la costa que abarca los 56 kilómetros de litoral y 12 núcleos urbanos o residenciales. ECOTUR. Precisamente la experiencia de Calviá puede tener una repercusión verosímil en el resto de las islas Baleares y hasta exportarse al resto de España. Eso es lo que piensan desde la Dirección General de Ordenación del Territorio y Urbanismo del Gobierno balear al diseñar un Programa Integrado de Turismo y Medio Ambiente que lleva el nombre de Ecotur. Este programa presenta varias líneas de actuación. 1. Ecotur destinos El punto de partida de esta primera línea consiste en la realización de una auditoría territorial para determinar los puntos débiles y fuertes de la misma, para posteriormente establecer una propuesta de actuación ambiental basada en la Agenda 21, contando con el compromiso de las autoridades locales. Se formarán comisiones consultivas en las que estarán representados los promotores y empresarios de urbanizaciones, hoteles, bares, restaurantes, de las PYMES, asociaciones de vecinos, organizaciones ecologistas, sindicatos y ayuntamientos para intentar alcanzar el máximo consenso en aspectos relacionados con la recogida selectiva de basuras, ahorro energético o planificación del tráfico. Todo ello encaminado a conseguir el mejor destino turístico. 2. Ecotur instalaciones Están encuadradas todo tipo de instalaciones, como hoteles, campos de golf, puertos deportivos, bares, parques acuáticos, discotecas, etcétera. Todos ellos deberán implantar un sistema de gestión ambiental partiendo de las ecoauditorías. Cada uno lo adaptará a su medida pero teniéndolo como referente indispensable de sus actuaciones y estableciendo un mecanismo de control que permita su supervisión por terceros. De esta forma se facilitará la medición de los resultados del sistema con vistas a obtener puntos que otorguen una determinada categoría ambiental. Toda instalación que adopte estos requisitos recibirá un distintivo ecológico que puede competir en grado de igualdad con la categoría de las estrellas en los hoteles o los tenedores en la restauración y que pretende que sea homologada por la Unión Europea. En este caso se medirán baremos como el ahorro de energía y agua o la no producción de residuos. 3. Ecotur Promoción Línea claramente encaminada a la implantación y comercialización de la marca Ecotur en agencias de viajes y touroperadores. 4. Ecotur Aplicaciones Publicación periódica de manuales, colecciones de guías o celebración de cursos sobre buenas prácticas turísticas y explicaciones sobre cómo instalar sistemas de gestión ambiental. En la actualidad, el programa Ecotur ya ha elaborado el diagnóstico de seis destinos turísticos (Calafornells en Menorca; playa de Alcudia, playa de Palma y playas de Palma Nova y Magaluf en Mallorca; puerto de Sant Antoni en Ibiza; y playa de Els Pujols en Formentera) y antes del mes de abril estarán acabados los planes de actuación conforme a lo dispuesto en la Agenda 21 sobre desarrollo local y turismo sostenible. PROYECTO ECOISLAS. Como queda reflejado en varias puntos de la Carta de Turismo Sostenible de Lanzarote, las pequeñas islas están consideradas como áreas sensibles desde el punto de vista ambiental y frente a las actividades turística. El presente proyecto pretende, pues, como principal finalidad, la consecución de un "turismo consciente y responsable con el medio ambiente y la población local como una de las vías de desarrollo sostenible de una isla". El proyecto está coordinado por The European Natural Heritage Fund, la sección alemana del Fondo Patrimonio Natural Europeo y cuenta con cofinanciación de la Unión Europea a través de la Dirección General XI del Medio Ambiente. Participan organizaciones privadas y del sector turístico de las seis Ecoislas: Elba (Italia), Alonnisos (Grecia), Pellworn (Alemania), Hiiumaa (Estonia), La Palma y Fuerteventura (España). Como ocurre con el programa Ecotur, aquí también existe una primera fase de análisis de la situación ambiental de cada una de las islas, realizándose un chequeo completo sobre demografía, recursos naturales, sectores productivos o problemas sociales y ambientales. Tras una discusión con los representantes locales de diferentes campos se iniciará un plan de medidas que abarcan todos los aspectos relacionados con un turismo sostenible: gestión de espacios naturales y visitas, tráfico, agua, basura, suelo, energía, agricultura, artesanía o problemas de la estacionalidad de la oferta y la demanda. HOTELES RIU. Para que el desarrollo de la Agenda 21 tenga consecuencias satisfactorias o la implantación de un turismo sostenible sea una realidad, la adopción de medidas ambientales por parte de cada uno de los actores de la actividad turística es una condición sine qua non. De nada sirve que un Gobierno como el balear, un ayuntamiento como el de Calviá o una iniciativa como la del Fondo Patrimonio Natural Europeo nazca con las mejores intenciones si un hotel, un campo de golf o una urbanización no asume unos principios ambientales. La cadena Riu Hotels, con más de 63 establecimientos hoteleros, va unos metros por delante en este sentido. Teniendo como base los principios de la empresa ("las culturas autóctonas junto a la infraestructura ecológica donde se mueven son valores a los que es necesario respetar, apoyar y promover") han realizado los siguientes logros ecológicos: 1. Plantación de jardines con especies autóctonas en el entorno de sus hoteles, respetando la orografía natural del terreno. 2. Experiencia piloto llamada desayunos ecológicos tendentes a evitar el consumo de alimentos en porciones individuales (mantequilla, mermelada...) Para reducir la generación de residuos. 3. Ahorro en el consumo de electricidad (bombillas de bajo consumo), gas y agua apoyado con carteles que recuerdan a los clientes la necesidad de reducir dichos consumos. 4. El agua consumida en los hoteles es posteriormente depurada. El riego de los jardines se realiza con agua depurada. 5. Se potencia la oferta gastronómica de la región donde esté asentado el hotel. 6. Los envases de cristal son reciclables, se utiliza papel reciclado en los productos de bienvenida y en las papeletas para evaluar la calidad. Existe recogida selectiva del aceite de cocina. 7. Evaluación del índice de satisfacción ambiental de sus establecimientos. TENERIFE Y EL MAR. Iniciado por el Cabido de Tenerife en 1994, el Programa Tenerife y el Mar tiene como objetivo la gestión integrada de la costa. Siete grandes áreas de actuación y 10 años de plazo, de los que ya han transcurrido tres, forman parte de las grandes definiciones del programa, que cuenta con los siguiente objetivos generales: - Frenar la degradación acelerada del medio marino insular, que incluye tanto las aguas litorales como el borde terrestre influenciado directamente por el mar. - Fomentar las acciones de mejora y restauración medioambiental del litoral. - Promover la diversificación de actividades y productos turísticos relacionados con el mar, desde la óptica de la mejora de la competitividad y el respeto al medio ambiente. - Romper la rigidez de los productos turísticos convencionales basados en una cultura inadaptada a las peculiaridades del litoral de la isla. - Revalorizar la función cultural del paisaje litoral como elemento esencial en la utilización del medio marino, teniendo en cuenta el papel que asume en relación con el de la población local y visitante. - Rescatar y respetar las tradicionales relaciones con el mar, no tanto por su espíritu ancestral, sino como un factor de calidad de vida y como un medio para luchar contra la uniformación y despersonalización que han acompañado frecuentemente el desarrollo urbano del litoral. - Establecer una política de intervención en la costa que enfatice la calidad frente a los criterios cuantitativos como medida de progreso, particularmente en el ámbito turístico. - Reforzar los mecanismo de coordinación y concertación necesarios para la ordenación integrada y el desarrollo sostenible de las zonas costeras. - Instaurar el principio de prevención como un principio de guía para todas las acciones a desarrollar en el litoral. - Rescatar la idea de la intervención a pequeña escala, sensible y adaptada al medio, frente a la cultura de la obra intensiva y grandiosa que hipoteca definitivamente la estructura costera. - Crear un proceso integrado de formulación de alternativas y adopción de decisiones, en el que participen todos los sectores interesados, para fomentar la compatibilidad y el equilibrio entre los distintos usos. - Revalorizar el papel del patrimonio cultural como activo básico del modelo de gestión de recursos. INFORMACIÓN PARA UN TURISMO SOSTENIBLE. El Instituto de Estudios Turísticos, dependiente de la Secretaría de Estado de Comercio, Turismo y PYMES, está trabajando en la elaboración de un Sistema de Información Geográfica para el Análisis del Turismo (SIGTUR), entre cuyos objetivos destacan tres que tendrán mucho que decir a la hora de elaborar políticas serias de turismo sostenible. Se trata de la elaboración de indicadores territoriales y medioambientales de la actividad turística; definición y tipificación de los municipios turísticos; y determinación de las distintas áreas turísticas existentes en el territorio. Para llevar a término este sistema de información se utilizará la experiencia del Instituto en trabajos desarrollados con la Agencia Europea de Medio Ambiente, la Comisión de Desarrollo Sostenible en el Mediterráneo, del Convenio de Barcelona, o la Unidad de Estadísticas de Medio Ambiente de Eurostat, para la que ya han elaborado una serie de indicadores que influyen en la relación entre medio ambiente y turismo. Igualmente, el Instituto está presente en Econet, la red europea de información sobre turismo y medio ambiente, donde existe una amplia recopilación sobre todo tipo de experiencias en este sentido. SIGTUR. Teléfono: (91) 343 37 64. E.-mail: Pilar.Lobo@jet.tourspain.es EDUCACIÓN PARA UN TURISMO SOSTENIBLE. La Iniciativa Europea para la Educación y Formación en Gestión Turística Sostenible es otra buena herramienta de trabajo para todos los planificadores de este tipo de gestión. El proyecto está desarrollado por las Universidades de Tilburgo (Holanda), Sheffield (Reino Unido), Loughborough (Reino Unido) y Deusto (España) y cuenta con el apoyo de la Dirección General XXIII de la Comunidad Europea. El objetivo principal de la iniciativa consiste en mejorar la formación como eje sobre el que fundamentar la práctica de la gestión turística sostenible. La investigación se desarrolla en cuatro etapas: 1. Una base teórica sobre la definición y principios de turismo sostenible. Se pretenden definir los conceptos de turismo sostenible y gestión sostenible, identificando los principios, procesos y metas implícitos para aplicarlos posteriormente a la gestión turística en el escenario europeo. 2. Consulta a los agentes y profesionales del sector turístico, tanto público como privado, en Europa sobre los principios anteriormente definidos y las necesidades en la gestión turística actual. 3. Análisis de los principales programas de postgrado en gestión turística en relación con la gestión sostenible del turismo. 4. Elaboración de material didáctico ejemplificando los resultados de los puntos anteriores a través del análisis del estudio de casos. Dichos estudios incorporarán el estudio de diferentes procesos, identificados como necesarios en la gestión turística sostenible. PROMOCION PARA UN TURISMO SOSTENIBLE. La OCDE, dentro de su informe Gestión de zonas costeras, desarrolla una serie de puntos encaminados a ofrecer medidas para una mejor integración de políticas de turismo y de otras políticas de desarrollo en las zonas costeras. Dentro de ella se encuentran algunas dirigidas específicamente a los promotores de turismo. Basándose en que la promoción del turismo debería optimizar el número de turistas en relación con la obligación de desarrollo duradero (de los recursos del paisaje) establecen los siguientes criterios a seguir: a) El precio de las prestaciones de servicios (hoteles, transporte local y otros servicios sobre el terreno, carreteras, equipos recreativos) haga aparecer el costo de suministro del servicio (acondicionamiento, mantenimiento, funcionamiento) más el costo medioambiental vinculado a la utilización del recurso (costo de contaminación y de agotamiento de los recursos). Existen técnicas de evaluación para algunos de estos costos. De hecho, algunos aparecen ya a través de cánones como la tasa de estancia pagada por los turistas y destinada a mantener y desarrollar la infraestructura. Esta práctica no tiene carácter sistemático. Muchos de estos costos o bien no se tienen en cuenta, o bien son asumidos por los contribuyentes nacionales o locales. No están integrados porque los costos de acondicionamiento (como las inversiones en las obras de saneamiento) se ignoran o incluso porque los costos de medio ambiente (la contaminación y sus efectos) se desprecian. La integración de estos costos podría reducir el número de turistas en las regiones donde los costos de medio ambiente son elevados (porque la ventaja relativa será escasa), pero los ingresos no caerán de manera necesaria porque se podrán obtener ingresos más elevados por turista. Además, un número creciente de turistas solicitan un entorno de mejor calidad en las zonas turísticas y están dispuestos a abonar su precio, pagando por ejemplo una tasa turística. b) Los Países Miembros de la OCDE han sido invitados a la adopción de medidas destinadas a mejorar la información y la protección de los turistas en el caso de viajes aéreos a "forfait" y esto sobre la base de disposiciones reglamentarias o de acuerdos voluntarios negociados con la industria del turismo. Las informaciones consideradas deseables para permitir a los turistas formular juicios documentados son las siguientes: - La razón social del "tour operador" que asegura la publicación de los folletos de venta y que organiza el viaje propuesto; - El destino, y el itinerario llegado el caso; - La naturaleza del alojamiento y las instalaciones propuestas; - Cualquier servicio o cualquier equipo particular propuestos como suplemento; - El precio total con mención de los servicios incluidos y de las fechas de validez; - El año de construcción del hotel o de los últimos trabajos de renovación importantes; - El número de camas o de habitaciones; - Los equipamientos sanitarios; - El emplazamiento del hotel y el entorno general (por ejemplo, proximidad de una fuente de ruido ambiental potencial); - Las distancias en relación al hotel (de las playas, por ejemplo); - Fotografías, imágenes o planos representativos de las habitaciones o de la situación del hotel. Estas rúbricas podrían complementarse con informaciones referentes al estado del entorno del lugar de destino y de los parajes turísticos. Estas podrían incluir la calidad ambiente de las aguas y ríos costeros, la calidad del aire, la densidad de circulación, las zonas verdes y de descanso existentes y los niveles de ruido. Otro punto consiste en reforzar la percepción del entorno que tienen los turistas antes de su salida y durante su estancia. Eso podría consistir en hacer resaltar el respeto a las características físicas, biológicas y socioculturales del lugar y el papel positivo que puede jugar el turista en la preservación del disfrute actual y futuro de los recursos naturales de una región. El aliento al papel que puede representar el turista en la preservación del medio ambiente del lugar de acogida y de los parajes visitados permite enlazar de manera útil con los esfuerzos locales en favor del medio ambiente y podría participar incluso en una experiencia educativa propuesta por los "tour operadores" (por ejemplo, conferencias sobre el funcionamiento de los procesos costeros y de su influencia sobre los tipos de playas apreciadas por los turistas, así como sobre la importancia de la conservación de las dunas para las playas de arena, paseos en barco a través de los manglares y descripción del papel de este tipo de zona húmeda desde el punto de vista de la lucha contra la contaminación, de los hábitats y de los organismos marinos presentes). Suministrar este tipo de informaciones de manera armonizada en el plano internacional permitiría a los turistas decidir según sus preferencias en cuanto al nivel de calidad del entorno y en cuanto a los precios. c) Aparte de lo que precede, las autoridades nacionales deberían prever, sobre la base de un acuerdo internacional relativo a definiciones normalizadas, normas de calidad del medio ambiente en relación a la contaminación del aire y del agua para orientar a las autoridades locales. Estas normas de calidad cubrirían varios objetivos: - proporcionarían una base legal para la acción de las autoridades locales en la materia; - ofrecerían una posibilidad de comparación internacional sobre una base objetiva. La medición de estos niveles de calidad del medio ambiente debería quedar asegurada por un organismo independiente y ser ampliamente difundida entre las agencias de viaje y los turistas potenciales antes de que hayan escogido su destino y una vez que se encuentren allí; - haría falta proponer el mismo tipo de información, así como normas referentes a la densidad de turistas y a los demás aspectos de calidad de vida, siempre de manera armonizada en el plano internacional. La competencia entre regiones turísticas introduciría progresivamente mejoras y una protección a la calidad del medio ambiente. Los propios turistas dirigirían asimismo "señales" al sector del turismo, a través de su elección de destinos que les atraen desde el punto de vista financiero y desde el punto de vista del medio ambiente. TURISMO SOSTENIBLE EN LA ESPAÑA VERDE. Conviene insistir en que hasta la fecha ha habido más iniciativas que hechos concretos que hayan puesto en práctica programas de turismo sostenible. Por ejemplo, no existe ningún proyecto de relevancia que abarque un destino turístico del interior, bien es verdad que las ofertas que nacen en estos lugares tienen un planteamiento más integrador con el territorio que las asentadas en la costa. Uno de los puntos más destacados del turismo sostenible, el respeto por las tradiciones culturales e históricas, así como la alternativa que supone para economías abocadas a la emigración o la pervivencia del subsidio, se cumplen casi al 100 por 100 dentro del turismo rural. Pero el turismo de interior no son sólo casas rurales. También son espacios protegidos, son campings y lugares de acampada libre, son pueblos que no disponen de recogida municipal de basuras, son actividades deportivas no reguladas y en muchos casos impactantes, son estaciones de esquí en lugares de alta fragilidad ecológica donde hay hoteles, carreteras, urbanizaciones y acumulación de basuras, son, en definitiva, muchos factores que deberían contar con sistemas integrados de gestión ambiental que en algunos casos se hacen más necesarios que los propios de la costa por encontrarse en áreas especialmente sensibles. Por todo lo comentado no está de más reseñar la Declaración de Bilbao sobre Turismo Sostenible en la España Verde. La España Verde es una marca común para un destino turístico que abarca cuatro comunidades autónomas de la cordillera cantábrica: Galicia, Principado de Asturias, Cantabria y País Vasco. Entre el 19 y el 24 de junio de 1997, participantes de dichas comunidades, elaboraron, en el marco de la I Conferencia Internacional sobre Turismo y Desarrollo Sostenible en la España Verde, la Declaración de Bilbao, que entre sus propuestas recomiendan: 1. Promover el turismo como uno de los motores de desarrollo integral de la España Verde. 2. Fomentar la implicación, cooperación e integración entre la sociedad y los agentes turísticos a diferentes niveles. 3. Establecer y respetar unos principios guía que respondan a la sostenibilidad del desarrollo turístico de la España Verde. En el desarrollo de la segunda de las recomendaciones instan al sector empresarial a una gestión sostenible que tenga en cuenta el diseño de productos de calidad, normas de educación comunes en la promoción, comercialización y distribución de productos turísticos, en especial aquél que lleve la marca España Verde. En las recomendaciones a las administraciones públicas destaca una que salvaría muchos escollos no sólo aquí sino también en el turismo de litoral, la cooperación entre diferentes administraciones. En cuanto al punto 3 destaca una frase que viene a corroborar la necesidad de plantearse el turismo de interior como algo más que casas rurales, "el turismo en la España Verde debe basarse en una oferta diversificada (turismo cultural, turismo activo, turismo rural, turismo urbano, etcétera)", todo ello incidiendo en una producción y consumo sostenible que respeten, entre otros, la capacidad de carga de cada medio. |